“ Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo ”
— Benjamin Franklin
Aprender Compartiendo la Mesa
Imagina una escena cotidiana: el reloj marca la una del mediodía, los estómagos comienzan a rugir, y las bandejas se llenan de aromas que despiertan sonrisas. En ese ambiente relajado y humano, un grupo de compañeros de trabajo se sienta alrededor de una mesa. Pero ese día hay algo diferente: entre bocados y risas, también se comparte conocimiento. Una persona expone una nueva idea, otra plantea una pregunta, y pronto la conversación se convierte en un torrente de aprendizaje colectivo. Ese es el espíritu de una sesión de “Almuerzo y Aprendizaje”: un momento donde la comida se mezcla con el crecimiento profesional, donde las mentes se nutren tanto como los cuerpos.
En tiempos en los que las empresas buscan maneras auténticas de conectar a las personas, este formato sencillo, cercano y poderoso se ha convertido en una herramienta clave para fortalecer la cultura organizacional. No se trata solo de impartir conocimientos, sino de crear comunidad, fomentar la curiosidad y abrir espacios de confianza y colaboración.
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