“ El mayor problema en la comunicación es la ilusión de que ha ocurrido ”
- George Bernard Shaw
Cuando el Silencio Pesa Más Que Las Palabras
Imagina que acabas de terminar una presentación importante. Has trabajado horas, ajustado cada detalle y sentido que todo salió bastante bien. Sin embargo, cuando termina la reunión, tu jefe simplemente asiente y dice: “Bien hecho.” Nada más. Ninguna observación, ninguna sugerencia, ningún comentario sobre cómo podrías mejorar. Te vas con una mezcla de alivio y frustración. Alivio porque no hubo críticas, frustración porque tampoco hubo orientación. ¿Lo hice realmente bien? ¿Qué podría haber hecho mejor? ¿Qué esperaban de mí?
Esa sensación de vacío después de recibir un feedback incompleto es más común de lo que creemos. En entornos laborales, muchas veces se evita dar feedback porque se teme herir, incomodar o generar conflictos. Pero, en realidad, la falta de feedback claro y constructivo genera una distancia emocional que puede ser mucho más dañina que una crítica bien planteada.
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