“ Conocerse a uno mismo es el principio de toda sabiduría ”
- Aristóteles
Cuando el Encanto Duele: Mirar de Frente lo Que También Habita en Nosotros
Todos hemos conocido a alguien que, al principio, parecía fascinante. Seguro de sí mismo, carismático, inteligente, con una capacidad sorprendente para influir en los demás. Alguien que entraba en una habitación y parecía adueñarse del ambiente. Y quizá, con el tiempo, algo empezó a no encajar. Comentarios que herían, decisiones egoístas, manipulaciones sutiles, una falta de empatía difícil de explicar. Entonces llegó la confusión: ¿cómo alguien tan brillante podía causar tanto malestar?
Tal vez no fue solo una persona externa. Tal vez, en algún momento de tu vida, también te reconociste reaccionando desde un lugar que no te gustó. Defendiéndote con dureza, usando el poder de la palabra para controlar, cerrándote emocionalmente para no sentir. Porque la verdad -aunque no siempre sea cómoda- es que la oscuridad no es solo algo que está fuera, también forma parte de la condición humana.
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