“ La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero jamás olvidará cómo la hiciste sentir ”
- Maya Angelou
Cuando el Corazón se Marcha Antes Que la Persona
A veces la historia empieza en un pasillo silencioso. Imagina a Laura, entrando a la oficina un martes cualquiera. Lleva apenas tres meses en el nuevo trabajo, ese que le vendieron como “un lugar donde crecer, brillar y aportar algo grande”. Sin embargo, mientras camina con su taza de café, siente ese nudo conocido en el estómago: una mezcla de decepción, cansancio y tristeza que no encaja con lo que esperaba vivir allí. Nadie lo sabe todavía, pero Laura ya se marchó por dentro. Lo que falta es que tome la decisión final.
Si has vivido una situación parecida -ya sea como empleado, como líder o como emprendedor construyendo un equipo- sabes que cuando alguien se va, rara vez es por un impulso repentino. Normalmente se va en silencio primero, poco a poco, en un proceso casi invisible. Una desconexión que crece día a día, alimentada por pequeñas grietas que se van sumando.
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