“ El conflicto bien gestionado no divide a un equipo; lo fortalece ”
- Margaret Heffernan
Cuando el Desacuerdo se Convierte en Impulso
A veces, el conflicto llega sin avisar. Aparece en mitad de una reunión que parecía inocente, en un intercambio de correos que se vuelve denso o en ese momento en que dos compañeros -ambos bienintencionados- chocan porque ven el mundo desde orillas distintas. Tal vez tú mismo lo has sentido: esa pequeña tensión en el pecho cuando notas que un tema delicado se acerca, que tu opinión difiere de la de otros y que, si hablas, quizá algo se rompa. O quizá se construya.
Hace unos años conocí a una líder que me relató cómo una discusión fuerte dentro de su equipo terminó siendo el punto de inflexión que los llevó a innovar, reorganizarse y recuperar la motivación que creían perdida. “Lo más curioso -me dijo- es que el conflicto no fue el problema. El problema era que llevábamos meses sin atrevernos a hablar.”
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