“ La sensibilidad no es debilidad; es una forma distinta de percibir la vida con mayor profundidad ”
- Carl Gustav Jung
Cuando Sentir Más no Es un Problema, Sino Una Oportunidad
Imagina por un momento que entras cada mañana a tu lugar de trabajo, a una reunión familiar o a un aula, y que percibes no solo lo que se dice, sino también lo que se calla. Notas los cambios de humor, el ruido te afecta más de lo habitual, una luz demasiado blanca te desconcentra y una conversación tensa te acompaña durante horas. No porque seas débil, sino porque tu sistema nervioso procesa la información con mayor profundidad. Para muchas personas, esta no es una hipótesis, es su realidad cotidiana.
Quizá eres tú. O quizá es alguien de tu equipo, de tu familia, de tu entorno más cercano. Personas responsables, comprometidas, observadoras y profundamente empáticas que, sin embargo, a veces parecen sobrepasadas por estímulos que otros apenas registran. Personas que sienten más. Personas altamente sensibles.
Durante años, la sensibilidad ha sido confundida con fragilidad. Se ha asociado erróneamente con falta de fortaleza emocional o incapacidad para manejar la presión. Nada más lejos de la realidad. La alta sensibilidad no es un trastorno ni una etiqueta limitante; es un rasgo de personalidad presente en aproximadamente el 15-20 % de la población, descrito y estudiado ampliamente por la psicóloga Elaine Aron. Un rasgo que, bien comprendido y gestionado, se convierte en una fuente inmensa de valor humano, profesional y creativo.
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