“ No se trata de quién tiene la culpa, sino de qué vamos a hacer al respecto ”
- Henry Ford
Cuando el Dedo Señala, la Confianza se Esconde
Hay escenas que se repiten en muchos lugares de trabajo. Quizá tú también las has vivido. Una mañana cualquiera, un error aparece en un informe, una entrega llega tarde o un cliente expresa su descontento. En cuestión de segundos, los murmullos comienzan, las miradas se cruzan buscando un culpable y, casi sin darse cuenta, el ambiente se llena de tensión. Nadie lo dice en voz alta, pero todos sienten esa inquietud punzante: “¿Seré yo al que señalen?”
Hace poco una persona me contaba que lo que más la agotaba de su trabajo no era la carga laboral, ni siquiera los plazos imposibles: era la sensación de caminar descalza sobre cristales, sabiendo que cualquier desliz podía acabar en un juicio público disfrazado de reunión. Y mientras hablaba, pude ver en su rostro algo más que cansancio. Había miedo. Miedo a equivocarse, a hablar, a proponer, a ser vista.
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