“ No podemos convertirnos en aquello que queremos ser si seguimos siendo lo que somos ”
- Max De Pree
Cuando el Cambio Ocurre Dentro de Nosotros
Hay historias que comienzan con un gran acontecimiento, una revelación o un momento decisivo que transforma la vida de alguien. Pero la mayoría de nuestras historias de cambio empiezan de una manera mucho más silenciosa. Empiezan en un detalle pequeño, casi insignificante: un pensamiento incómodo, una sensación de que algo podría ser distinto, un gesto que repetimos mil veces hasta que un día nos sorprende y nos preguntamos por qué seguimos haciéndolo así. A veces, el cambio empieza cuando te ves entrando a una reunión y, como siempre, llegas unos minutos tarde mientras todos parecen haber aceptado esa inercia como parte natural de la rutina. O tal vez se enciende cuando, después de un curso inspirador o una conversación reveladora, decides que ya es hora de modificar esos hábitos que tanto te frustran, aunque sabes que no será sencillo.
Cambiar un hábito, propio o ajeno, es profundamente humano. Es caminar por un territorio invisible donde conviven la ilusión por lo nuevo y el vértigo por abandonar lo conocido. Porque, aunque nos encante imaginar versiones mejores de nosotros mismos, la realidad es que el cambio exige paciencia, constancia y, sobre todo, comprensión. A veces creemos que basta con la motivación inicial, con ese impulso fresco que aparece cuando estamos llenos de entusiasmo. Pero cuando la rutina vuelve a instalarnos en las viejas formas de hacer las cosas, entendemos que transformar un comportamiento es mucho más que desearlo: es sostenerlo, nutrirlo y rodearlo de un entorno que lo haga posible.
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