“ El cambio empieza por la conciencia de que no podemos seguir donde estamos ”
- John P. Kotter
Cuando el Cambio Llama a tu Puerta
A veces el cambio llega como un golpe seco que no esperabas. Una llamada del banco, una noticia que te descoloca o un correo que dice que la dirección ha decidido reestructurar. Otras veces es más silencioso: una sensación de estancamiento, la intuición de que algo ya no funciona del todo bien, ese murmullo interno que insiste en que seguir así no es sostenible. Sea como sea, siempre hay un momento en el que nos damos cuenta de que la realidad se mueve… y tarde o temprano tendremos que movernos con ella.
Quizá te ha pasado. Estás en una reunión y el equipo empieza a compartir sus dudas sobre un cambio que “debería ser” positivo. Unos dicen que no ven clara la mejora. Otros sienten que es más trabajo del que merece la pena. Algunos, directamente, no confían en que el nuevo sistema, la nueva estructura o la nueva estrategia funcione mejor que la anterior. Por fuera hay argumentos técnicos. Por dentro, una mezcla de cansancio, incertidumbre y miedo.
Ese es el verdadero centro del cambio: las personas. Nuestros miedos, nuestra necesidad de claridad, nuestra resistencia natural a movernos de lo conocido. No porque seamos tercos, sino porque cambiar duele. Porque cambiar implica soltar, aprender de nuevo, adaptarse. E incluso aceptar la posibilidad de que algo no salga como esperábamos.
Accede al artículo completo
Este artículo solo está disponible en su totalidad dentro de Caja de Herramientas.
Obtén más información y únete ahora
¿Ya eres miembro del Club? Inicia sesión para terminar este artículo.


