“ El mayor peligro en tiempos de turbulencia no es la turbulencia, sino actuar con la lógica de ayer ”
- Peter Drucker
Cuando el Viento Cambia
A veces, el cambio no llega como un trueno que lo rompe todo. A veces, llega como una pequeña incomodidad, un susurro, un “algo no encaja” que apenas somos capaces de nombrar. Es como cuando entras en una habitación que lleva años igual y, de pronto, notas que la luz ya no ilumina como antes, que los muebles ya no se sienten tan cómodos, que el espacio parece pedir algo diferente… aunque no sabes exactamente qué.
Hace unos años, una directora de una empresa mediana me contó que llevaba meses sintiendo que “algo estaba cambiando”, pero no sabía si debía actuar o esperar. Las ventas estaban bien, los clientes satisfechos, el equipo estable. Sin embargo, cada reunión parecía un poco más pesada, cada decisión costaba más y cada proyecto se retrasaba un poco más de lo habitual. “No era un problema -me dijo-, era una sensación”. Una intuición de que la forma en que habían hecho las cosas durante tanto tiempo ya no iba a servirles para los próximos años.
Y quizá tú también has sentido algo parecido alguna vez… Una especie de tirón interior que dice: “Lo que antes funcionaba ya no basta”. O una presión externa que empuja: “El mercado se está moviendo… y nosotros vamos detrás”. O simplemente una duda: “¿Estamos preparados para lo que viene?”
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