“ La mejora continua es mejor que la perfección atrasada ”
- Mark Twain
Cuando el Cambio Nunca se Detiene
Hay momentos en la vida -y en las organizaciones- en los que sentimos que todo se mueve demasiado rápido. Quizá hayas vivido esa sensación de llegar al final de un proyecto importante, de completar una transformación compleja o de cerrar una etapa que parecía eterna… solo para descubrir que, en cuanto respiras, ya aparece un nuevo desafío ante ti. Es como si el cambio no entendiera de pausas, como si tuviera su propio ritmo y su propio calendario. Y, de algún modo, así es. El mundo cambia sin pedir permiso, y nosotros navegamos ese movimiento continuo intentando conservar la estabilidad suficiente para sentirnos seguros, pero también la flexibilidad necesaria para no quedarnos atrás.
Imagina por un momento una organización que, después de un gran esfuerzo, consigue mejorar un proceso clave. El equipo celebra el logro, respira orgulloso y vuelve a su rutina con la esperanza de que, al menos durante un tiempo, todo permanezca igual. Pero a las pocas semanas empiezan a notarse pequeñas tensiones, pequeños retrocesos, pequeñas señales de que las nuevas prácticas no se mantienen del todo. Y, sin que nadie lo haya decidido de forma consciente, aparece ese fenómeno tan común y tan humano: un regreso silencioso a los viejos hábitos.
Accede al artículo completo
Este artículo solo está disponible en su totalidad dentro de Caja de Herramientas.
Obtén más información y únete ahora
¿Ya eres miembro del Club? Inicia sesión para terminar este artículo.


